Pasar controles antidoping

Controles antidoping

Hay muchas técnicas utilizadas
para pasar un control antidopaje,
aunque algunas ya no se pueden
utilizar.

Autotransfusiones

Son las protagonistas de la redada
de la Guardia Civil al entorno del 
doctor Eufemiano Fuentes. 

En los años 70, en su inicio, el deportista entrenaba en un lugar de altitud elevada para elevar su nivel de glóbulos rojos en sangre, también llamado hematocrito. A las tres semanas, se llevaba a cabo la extracción de la sangre, que era centrifugada para obtener un concentrado de glóbulos rojos.

Éste era congelado durante un mínimo de 5 semanas. Así, antes de la competición, el deportista recibía la transfusión del concentrado de hematíes y, de golpe, su resistencia se multiplicaba.

Actualmente ya no se realiza el entrenamiento de montaña al ser una práctica prohibida. Deportistas famosos han sido desenmascarados por fraudes por transfusión, como los ciclistas Santi Pérez y Tyler Hamilton.


Anabolizantes de diseño

La aparición de la THG (tetrahidrogestrinona) mostró que existen laboratorios que trabajan en el contra-anti-dopaje: desarrollan sustancias nuevas a partir de pequeñas transformaciones de moléculas prohibidas. En otras palabras, toman, por ejemplo, un esteroide anabolizante (hormona prohibida que estimula el desarrollo muscular de forma artificial) y realizan una leve modificación en su estructura química para escapar a los controles.

Ese es el origen de la famosa THG que hizo caer a gran parte de los velocistas de la selección estadounidense de atletismo porque un entrenador decidió enviar una jeringuilla de forma anónima a los laboratorios de dopaje. El plusmarquista mundial de los 100 metros Tim Montgomery (9,78 segundos) se ha visto obligado a abandonar el atletismo.


Enzimas en polvo

La situación sería la siguiente: un deportista acude al control antidopaje una vez finalizada la competición. Justo antes de orinar, abre su mochila, extrae un pequeño bote, lo abre y vuelca un poco de polvo en sus manos y se frota las manos con él.

El deportista recibe otro bote del médico de la competición. En él debe depositar su muestra de orina. Toca el bote, manosea la cara interior antes de orinar en él. El objetivo no es otro que impregnarlo de ese polvillo con el que se ha frotado las manos.

El misterioso polvo contiene “proteasas”, enzimas que descomponen las proteínas... ¡proteínas como la hormona de crecimiento o como la EPO! El COI está promoviendo un procedimiento adicional: los deportistas deberán sujetar el bote con guantes.


Hiperhidratación

Los médicos están alertando también de otro procedimiento que no es otro que la hiperhidratación previa al control. Y la realidad es que es difícil imaginar una técnica más sencilla para evitar un positivo. Se trata simplemente de beber, beber y beber agua hasta límites insospechados, antes de pasar el control.

Beber una gran cantidad de agua de golpe (algunos deportistas han llegado a ingerir cuatro litros en muy poco tiempo) consigue diluir la orina de tal manera que se disminuye la concentración de cualquier sustancia y las hormonas prohibidas no llegan a los niveles mínimos en los análisis del laboratorio.


Sustancias de reciente aparición

La estrategia más simple es utilizar una sustancia dopante de reciente aparición y que aún no sea detectable en los controles. A modo de ejemplo, la EPO comenzó a estar disponible en 1987 y empezó a ser detectada trece años después.

Actualmente existen sustancias indetectables que se están usando en el deporte. Cualquier deportista que hoy se administre IGF-1 (que estimula el desarrollo muscular) sabe que no va a ser “cazado” porque la investigación en su detección se desarrolla con mucha lentitud. Sin embargo, lo sucedido hace cuatro años en Salt Lake City con la darbepoyetina de Johann Muehlegg debe poner sobre aviso a estos deportistas. El COI ya no anuncia a bombo y platillo sus avances en la detección de sustancias. Prefiere callar y “cazar desprevenidos”.


Calcular tiempos de eliminación

Otra forma de escapar a los controles se basa en calcular bien los tiempos de eliminación de las sustancias. Cuando, por ejemplo, un lanzador de peso –quizá la especialidad del atletismo más castigada por el dopaje a lo largo de la historia– se administra esteroides anabolizantes busca las moléculas llamadas “de eliminación rápida”.

Se trata de reducir al máximo su tiempo de presencia en orina. Sin embargo, con los controles por sorpresa instaurados hace casi dos décadas esta práctica no está exenta de riesgos.

Si un atleta es controlado sin previo aviso dos o tres veces en una temporada y realiza algunos ciclos de dopaje al año, sí existe un cierto riesgo de dar positivo aunque en realidad sea inferior al 10%– porque se puede producir una coincidencia en el tiempo.


Falsear muestras en sangre

En el caso de los especialistas en deportes de resistencia la forma más usada para tratar de escapar a los controles es la de falsear las muestras de sangre.

¿Cómo se falsea una muestra sanguínea? Mediante la infusión de sueros intravenosos es posible reducir el hematocrito en varios puntos. Cuando comenzaron a instaurarse los controles de sangre por sorpresa en el ciclismo –con la famosa llegada de los “vampiros” a los hoteles a primera hora de la mañana–, en algunas ocasiones se recibía la información la noche anterior. Los ciclistas que podían presentar tasas de hematocrito (porcentaje de glóbulos rojos en sangre) superiores al 50% recibían sueros la noche anterior para conseguir una mayor dilución de la sangre. Con la misma cantidad de glóbulos rojos, el porcentaje disminuiría al 47 ó 48%.


Sustituir la muestra de orina

Sucedió hace diez años en un control de dopaje efectuado a Katrin Krabbe, la reina de los 100 metros lisos en los Mundiales de Tokio de 1991. La alemana, al igual que su compatriota y especialista en 400 metros Grit Breuer, se sometió a un control de dopaje en Suráfrica y cuando se analizaron ambas muestras se comprobó que la orina de los dos controles pertenecía a una tercera persona. Las atletas –en un despiste de los médicos– habían rellenado los frascos con orina “libre de dopaje”. Ahora los médicos procuran no separarse de los deportistas mientras orinan.

Una variante sería la inyección de orina “limpia” directamente al interior de la vejiga del deportista justo antes del control de orina. No es una práctica confirmada pero circuló como rumor en la década de los noventa.


Fármacos que enmascaran los resultados 

También existen fármacos para enmascarar los resultados de diferentes formas, como son el Bromantan, Epitestosterona, Probenecid, y diuréticos, aunque estos productos están prohibidos.


Alcalinizar la orina

Tomar alimentos alcalinos 24 horas antes como albaricoques, zanahorias, espinacas, etc. Tomar sobredosis de vitamina C y calcio y ingerir un alcalinizante farmacéutico como el Uromil dos días antes. Todo esto si sabemos 48 horas antes que tendremos un control.

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