La miel

La miel
                                                                       
Podría considerársele el 
alimento perfecto, porque, 
además de su delicioso 
sabor, la miel tiene 
propiedades no sólo 
nutricionales sino medicinales.

Debido a sus componentes, la 

miel está clasificada en el grupo 
de los alimentos hidrocarbonados, es decir, los que están formados por hidrógeno, carbono y oxígeno, elementos que proporcionan calorías al organismo, lo cual se traduce en energía.

En la composición de la miel participan más de 70 sustancias diferentes, de acuerdo a la variedad, que depende del tipo y la cantidad de flores libadas por las abejas, el tipo de colmena y las condiciones climáticas y regionales. Un 60 a 80 por ciento de la miel está compuesto por monosacáridos, azúcares simples que el organismo asimila directamente; 1,7% de sacarosa; 4,8% de dextrina; 0,2% de gomas naturales, las cuales, junto a la dextrina, impiden que la miel cristalice; 0,8% de materias nitrogenadas ­proteínas y aminoácidos, entre otras­; 2,8% de materias no azucaradas; 20% de agua ­si es mayor esta proporción, se acelera el proceso de deterioro de vitaminas y enzimas­, y 0,3% de ácidos orgánicos, entre otros, ácido cítrico, láctico, fórmico y fosfórico.

La miel también contiene minerales como el potasio (especialmente las oscuras, provenientes de bosques) y el fósforo, este último elemento importante para la metabolización de los hidratos de carbono; oligoelementos, como aluminio, cadmio, silicio, boro, titanio, plomo, níquel, cinc, litio, estaño, cromo y radio; pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, vitamina C y ácido pantoténico; enzimas tanto vegetales como animales (provenientes del polen de las flores y de las mismas abejas), que son las encargadas de facilitar que el organismo asimile fácilmente los azúcares sin causar problemas digestivos, e inhibinas, las cuales aportan su acción antibiótica y, actuando conjuntamente con los monosacáridos y la acetilcolina ­la cual, además, favorece la irrigación sanguínea­ aportan a la miel una acción curativa sobre heridas. Una de las razones por las que se debe evitar someter a la miel a altas temperaturas es que las inhibinas se destruyen por acción de la luz y el calor.
Su consumo tiene efectos positivos a nivel del corazón, ya que favorece la producción de fosfatos orgánicos que regulan el ritmo cardíaco y estimulan el riego coronario. Igualmente, por ser rica en minerales y oligoelementos, influye sobre las enfermedades reumáticas; estimula el metabolismo hepático, por lo cual tiene un efecto desintoxicante en todo el organismo, y es un extraordinario reconstituyente.

Para las personas que cuidan su dieta contando calorías, tienen que saber que 100 gramos de miel contienen 325 calorías; sin embargo, esto es especialmente recomendable para quienes requieren dosis adicionales de energía, como deportistas, personas que realizan actividades con altas exigencias físicas e intelectuales, niños y ancianos. Si bien la miel es asimilada perfectamente por la inmensa mayoría de las personas, pueden darse algunos casos en que se presente alguna reacción adversa, como por ejemplo aquellos que son alérgicos al polen y, por supuesto, los diabéticos.

Tipos de Miel

Según su origen vegetal, se diferencian entre:

- Miel de flores: la producida por las abejas a partir del néctar de las flores,esta
puede ser monofloral o multifloral. 
- Miel de tomillo, de abeja colectada en campos de tomillo, tiene grandes propiedades diuréticas y facilita la digestión
- Miel de lavanda, tiene propiedades antisépticas que ayudan a combatir problemas de las vías respiratorias, es recomendado en remedios para la tos y laringitis, su sabor es intenso.
- Miel de romero, esta miel de abeja cosechada en campos de romero, es especialmente eficaz en problemas del hígado y de fatigas crónicas, su color es
ámbar intenso y es muy sabrosa.
- Miel de limón, esta miel tiene propiedades relajantes, por lo que es aconsejable en casos de insomnio y personas que sufren de estrés. Su color es bastante claro en comparación a otras mieles.
- De la sierra o de montaña, y del desierto (varadulce, mezquite, gatun y eltata), que son tipos especiales de mil flores.
- Miel de mielada o mielato, rocío de miel, miel de rocío o miel de bosque. La miel de mielato procedente de pinares tiene un peculiar sabor a pino, y es apreciada por su uso medicinal en Europa y Turquía.
Deporte y miel
Es un muy buen alimento para deportistas por su contenido en hidratos, vitaminas y antioxidantes.
Los principales momentos para tomarla son: en el desayuno y nada mas terminar nuestra sesión de entrenamiento, a razón de 10 a 15 gr. 


Fórmulas mágicas

Más allá de su dulce sabor, del innegable placer de saborearla untada sobre un trozo de pan recién tostado o agregada como edulcorante en jugos y bebidas, por sus propiedades medicinales y cosméticas, la miel puede utilizarse de muy diversas formas.

Sus propiedades cicatrizantes y humectantes la convierten en el ingrediente número uno de cremas y ungüentos para la piel. Diluida en leche tibia es una excelente loción que se aplica en el rostro y el cuerpo; mezclada con yema de huevo y unas gotas de aceite de almendras ­para cutis secos­ o jugo de limón ­para cutis grasos­ es una excelente mascarilla limpiadora y preventiva de las arrugas. Además, mezclada con una infusión de berros, sirve para atenuar las manchas en la piel, y combinada con glicerina y jugo de limón ayuda a aliviar irritaciones y quemaduras causadas por la insolación.

La miel es la estrella protagónica de centenares de remedios caseros, recetados para aliviar y prevenir toda clase de males, desde artritis y fiebre hasta un excesivo deseo sexual.

En caso de irritación en la garganta ­producida bien sea por gripe, inflamación o lesión­ o ulceraciones en la boca, se recomienda hacer gargarismos con una cucharada de miel diluida en medio vaso de agua tibia. Igualmente, en casos de tos, gracias a los monosacáridos, la miel tiene un efecto expectorante y antitusígeno.

Por su parte, a las personas que sufren de úlcera gástrica se les aconseja tomar una cucharadita de miel pura en las mañanas, dejándola diluir bien en la boca antes de tragarla; luego, debe esperarse al menos una hora antes de ingerir cualquier otra cosa.

La combinación de miel y jugo de limón también se recomienda para casos de fiebre, tomándose varias cucharaditas durante el día.

Composición

Información nutricional de la miel (por cada 100 g.) 

- 325 calorías.
- 80% de hidratos de carbono. 
- 30% de azúcares como la glucosa.
- 40% de fructosa. 
- 7% de maltosa.
- 5% de sacarosa.
- Pequeñas cantidades de isomaltosa, rafinosa y erlosa.
- Enzimas digestivas como: amilasa, catalasa, invertasa, proxidasa, diastasa y lipasa.
- Aporta minerales y vitaminas que, aunque en poca cantidad, tienen un buen nivel de absorción (potasio, calcio, magnesio, hierro, vitaminas A, C, D, E, K y las del grupo B.


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